En una nota redactada por él mismo en 1988, y conservada en el archivo familiar se definía a sí mismo como “periodista, novelista, ensayista, poeta y conferenciante”.  En dicha nota manuscrita comentaba algunos rasgos más de su trayectoria profesional: parte de su obra literaria ha sido traducida al francés, inglés y alemán. Sus colaboraciones periodísticas se publicaron en los principales diarios y revistas de España. Fue guionista de cine, Radio y Televisión, así como traductor.

Su nombre y su obra están recogidas en las más importantes antologías y sus novelas han servido de tema para trabajos universitarios en Estados Unidos. Obtuvo numerosos premios literarios para sus novelas, poesías y ensayos, en periodismo, radio y cine. La Fundación Juan March le concedió una pensión de Literatura. El Departamento de Estado Norteamericano le invitó a un viaje por los Estados Unidos, recorriéndolos detenidamente. El Gobierno portugués le invitó a un viaje por Angola y Mozambique. Está considerado un experto en política africana y conocía perfectamente la problemática del Tercer Mundo. Pronunció innumerables conferencias y ha sido Pregonero de las Semanas Santas de Sevilla (1969) y Huelva (1945, 1947, 1981), así como mantenedor de muchas fiestas culturales.

Ha dado a conocer en España la obra de los más destacados escritores de habla inglesa.  Sus novelas cortas, cuentos y artículos suman ya millares. Está considerado como  novelista social, en la mejor línea de la tradición española, y es una autoridad en estudios folclóricos andaluces, sobre todo en las temáticas del cante y el baile flamencos. Fue profesor de la sección de Periodismo en la Universidad de la Laguna (Tenerife), Director del Centro Emisor del Atlántico, de Radio Nacional de España (Tenerife) y del Centro Emisor del Sur (Sevilla). Corresponsal en Portugal de Radio Nacional de España y de TVE.

Obtuvo la insignia de Comendador de la Orden de África, así como numerosas condecoraciones civiles y militares. Oficial de Infantería en la Guerra Civil Española. Está inscrito en el Registro Oficial de Periodistas y en el de Técnicos de Radiodifusión y Televisión. Fue miembro de la Asociación de la Prensa de Madrid, de la Sociedad General de Autores de España, de la Cátedra de Flamencología de Jerez de la Frontera, Real Academia Sevillana de las Buenas Letras y otras entidades culturales.

Como complemento a esta valiosa información suministrada por el propio Domingo Manfredi, hay que decir que nació en Aznalcázar en 1918, hijo de Juan Manfredi Vargas (nacido en 1893 en Aznalcázar, carabinero) y Rosalía Cano Rodríguez (nacida también en 1893 en Nerja, Málaga, hija de un carabinero de Mar) Sus padres se casaron en Algeciras en 1915 y según la partida de nacimiento de su primer hijo vivían entonces en la calle Diezmo. Fue el primero de cinco hermanos: Domingo, María, Manuela, Antonio y Francisco.

El año de su nacimiento es 1918, pero hay dudas sobre la fecha exacta. Él lo celebró siempre el 12 de agosto, pero en su libro de familia figura el día 14 y en la partida de nacimiento encontrada en el registro de Aznalcázar figura el día 16. Poco se sabe de su infancia y primera juventud, salvo que se desarrolló en Huelva, en cuyo colegio San Ramón estudió Primaria y donde obtuvo una beca para cursar Bachillerato, que no pudo terminar por razones familiares, pues a los 12 años regresó a Aznalcázar tras la jubilación de su padre, que decidió volver al pueblo tras haberse retirado por motivos de salud.

De Aznalcázar salió a los 16 años para hacer el servicio militar en 1934, como soldado del Regimiento de Infantería Soria nº 9, en el cuartel del Duque. Con esa Unidad participó en la Guerra Civil, fue herido en el Frente de Córdoba y atendido en el centro de primeros auxilios instalado en una casa de Espiel (Córdoba), en la que conoció a la que luego sería su esposa, Magdalena Mayoral Pérez.

Al término de la Guerra Civil ya era alférez provisional y en 1939 fue destinado a Lanzarote. Pero su intención era regresar a la península para retomar su relación con Magdalena Mayoral, así que se presentó a las primeras oposiciones que se convocaron, las del Cuerpo de Policía que se convocaron en el BOE nº 250, el 7 de Septiembre de 1941. Aprobó el 1 de Marzo de 1942 y fue destinado a Madrid, al Registro de Asociaciones en la comisaría de la calle Leganitos, aunque pidió traslado a Huelva para estar cerca de sus hermanos ya que su padre había muerto y se sentía responsable de ellos por ser el mayor.

Domingo Manfredi y Magdalena Mayoral se casaron en Espiel (Córdoba) el 16 de octubre de 1947. En esa fecha, Manfredi vivía en Huelva todavía, pero ya había solicitado el reingreso a su puesto de policía en Madrid porque había conseguido ingresar, también por oposición, en Radio Nacional de España, a la que se incorporó en 1947.

El matrimonio tuvo cuatro hijos: Juan Luis (1948), Ángel (1949) e Inmaculada (1951), nacidos en Espiel, y Francisco Javier (1958), nacido en Madrid. Cuando nacieron sus tres primeros hijos el matrimonio ya vivía en Madrid, porque Magdalena Mayoral fue a Espiel a dar a luz a la casa de sus padres, como era costumbre en ese tiempo. Desde 1947, cuando se trasladó a Madrid, Domingo Manfredi empezó a frecuentar tertulias literarias, pues por esas fechas ya había comenzado su vida literaria. Su primera obra, Flor de la Marisma, se publicó en Huelva en 1944, cuando tenía 26 años y todavía estaba soltero. Se la dedicó a su novia, Magdalena Mayoral:

“Querida Magdalena:  este es mi primer libro impreso. Como yo, es modesto, sencillo, ingenuo quizás; pero, como yo también, lleno de ambiciones y de esperanzas. Este ejemplar encuadernado, es el número de honor. El número uno de la edición. Nadie tiene derecho a tenerlo más que tú. Con él, te envío la promesa de otras obras mejores, y la seguridad de mi cariño”. 

Su vida profesional como periodista está sintetizada en el Catálogo de Periodistas españoles del siglo XX, que puntualiza que estaba “inscrito en el Registro Oficial de Periodistas con el número 4276 y que fue redactor de Radio Nacional de España de 1947 a 1971, director de los Centros Emisores del Atlántico (Santa Cruz de Tenerife, de 1964 a 1966) y del Sur (Sevilla, de 1966 a 1968), corresponsal de RTVE en Lisboa (1968-1971), profesor de Periodismo en la Universidad de La Laguna (1964-1966), dos veces premio África de Periodismo. Colaborador de la Agencia Logos, guionista de cine y de TVE, redactor-jefe de RNE de 1971 a 1981, colaborador de En Pie y El Alcázar entre 1976 y 1977”. En 1971 cesó en la corresponsalía de RTVE en Lisboa y se reincorporó a RNE en Madrid, donde se mantuvo hasta su jubilación. En su última etapa en RT VE fue responsable de la implantación del Teletexto. Podemos añadir que por lo menos desde 1945 colaboró asiduamente en publicaciones de Huelva, Santa Cruz de Tenerife, Sevilla y Madrid.

Fue Pregonero de la Semana Santa de Sevilla en 1969 y Pregonero de la Semana Santa de Huelva en 1981.

Es asimismo el autor de la letra de Mi Huelva tiene una ría, un famoso pasodoble al que puso música el maestro Emilio Molero y que sigue interpretándose asiduamente. En 1988, ya jubilado, se trasladó a vivir a Alicante, donde falleció en 1998.

En 1991, el Ayuntamiento de Aznalcázar, su pueblo natal, le dedicó un homenaje dentro de la Semana Cultural de aquel año, procediendo también a la inauguración de una calle con su nombre.

En paralelo a su profesión periodística desarrolló una carrera literaria que, según los registros de la Biblioteca Nacional, se concretó en 196 publicaciones (novelas, ensayos, biografías, poemas y traducciones) y le reportó numerosos premios y galardones, entre los que se pueden destacar: Premio Ateneo de Valladolid; Ciudad de Sevilla; Ciudad de Oviedo; Pedro Antonio de Alarcón; Juan Valera; Premio Azorín; Machado, en la modalidad de cuentos; en dos ocasiones Premio África, de Literatura, en dos ocasiones; etc.

El análisis más completo sobre la obra novelística de Domingo Manfredi se debe a Juan de Dios Ruiz Copete, autor del trabajo de investigación Narradores andaluces de postguerra, del que el Servicio de Publicaciones de la Universidad de Sevilla publicó el tomo correspondiente a 1939-49 y dejó sin publicar (por falta de recursos) el segundo, que se ocupaba de lo década de los 50. Sin embargo, el propio autor nos ha permitido conocer las páginas que le tenía dedicadas a Domingo Manfredi (más de 50) y autorizado su uso.

Según Ruiz Copete, Domingo Manfredi se trata de uno de los novelistas andaluces más fecundos no sólo de la década de los cincuenta sino también de las posteriores con ser aquélla y éstas pródigas en narradores abundosos. A la vida y obra de Domingo Manfredi se han referido también numerosos estudiosos y articulistas, entre ellos, por ejemplo, Antonio Burgos en varios de sus artículos (La rastra de la mangoleta, Pianos y pianillos o  ¿Rumanía tenía una ría?), aunque uno de ellos estaba casi íntegramente dedicado a su figura, el que tituló El campo, con siete puertas.  En ese recuadro, Antonio Burgos dice que “Manfredi, que dio el pregón de la Semana Santa, es autor de una larga serie de libros: novelas, cuentos, ensayos, estudios divulgativos.

Fue premio municipal Ciudad de Sevilla (1957) con su novela La rastra. Olvidado premio,  precedente del Fernando Lara y del Ateneo de Sevilla, que se convocaba para poesía y para novela, y que ganaron Rafael Montesinos o Gerardo Diego con El Jándalo. Manfredi fue un gran estudioso del cante, cuando los intelectuales lo despreciaban. Inventarió los fandangos de Huelva mucho antes que El Raya. Y mucho antes que Ricardo Molina su Mundo y formas del cante flamenco, él publicó su útilGeografía del cante jondo, que bien merecería una reedición”.

Prueba de la relevancia de Manfredi es que el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte lo incluye entre los grandes nombres de las letras hispánicas que cumplen en 2018 el centenario de su nacimiento.

Esta reseña biográfica ha sido redactada por Juan Luis Manfredi Mayoral y cuenta con el visto bueno de sus hermanos: Ángel, Inmaculada y Javier. Con ella, los hijos de Domingo Manfredi nos dan a conocer la figura de un ilustre aznalcaceño, cuyos escritos siempre llevaron algo de su querido pueblo natal.